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IES MARTÍNEZ MONTAÑÉS

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1º BOLETÍN DE LA BIBLIOTECA DEL IES MARTÍNEZ MONTAÑÉS - OCTUBRE 2008

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1º BOLETÍN DE LA BIBLIOTECA DEL IES MARTÍNEZ MONTAÑÉS

OCTUBRE 2008

 

 

JOSÉ ASUNCIÓN SILVA

Poeta y novelista colombiano nacido en Bogotá en 1865.
Fue el precursor del modernismo en Colombia y está justamente considerado como el más importante poeta de Colombia y uno de los más importantes poetas de Latinoamérica.
Romántico y modernista, autor de la novela
De sobremesa, perdió parte de su obra literaria en un naufragio, un año antes de su trágica muerte.
Se quitó la vida en 1896.

Día de difuntos


“La luz vaga... opaco el día,
la llovizna cae y moja
con sus hilos penetrantes la ciudad desierta y fría.
Por el aire tenebroso ignorada mano arroja
un oscuro velo opaco letal melancolía,
y no hay nadie que, en lo íntimo, no se aquiete y se recoja
al mirar las nieblas grises de la atmósfera sombría,
y al oír en las alturas
melancólicas y oscuras
los acentos dejativos
y tristísimos e inciertos
con que suenan las campanas,
¡las campanas plañideras que les hablan a los vivos
de los muertos!
¡Y hay algo angustioso e incierto
que mezcla a ese sonido su sonido,
e inarmónico vibra en el concierto
que alzan los bronces al tocar a muerto
por todos los que han sido!
Es la voz de una campana
que va marcando la hora,
hoy lo mismo que mañana,
rítmica, igual y sonora;
una campana se queja,
y la otra campana llora,
esa tiene voz de vieja,
esta de niña que ora.

Las campanas más grandes, que dan un doble recio
suenan con un acento de místico desprecio,
mas la campana que da la hora,
ríe, no llora.
Tiene en su timbre seco sutiles ironías,
su voz parece que habla de goces, de alegrías,
de placeres, de citas, de fiestas y de bailes,
de las preocupaciones que llenan nuestros días:
es una voz del siglo entre un coro de frailes,
y con sus notas se ríe,
escéptica y burladora,
de la campana que ruega
de la campana que implora
y de cuanto aquel coro conmemora,
y es porque con su retintín
ella midió el dolor humano        
y marcó del dolor el fin;
por eso se ríe del grave esquilón
que suena allá arriba con fúnebre son,
por eso interrumpe los tristes conciertos
con que el bronce santo llora por los muertos...
¡No la oigáis, oh bronces! No la oigáis, campanas,
que con la voz grave de ese clamoreo,
rogáis por los seres que duermen ahora
lejos de la vida, libres del deseo,
lejos de las rudas batallas humanas!
¡Seguid en el aire vuestro bamboleo,
no la oigáis, campanas!
¿Contra lo imposible qué puede el deseo?

Allá arriba suena,
rítmica y serena,
esa voz de oro
y sin que lo impidan sus graves hermanas
que rezan en coro,
la campana del reloj
suena, suena, suena ahora,
y dice que ella marcó
con su vibración sonora
de los olvidos la hora,
que después de la velada
que pasó cada difunto,
en una sala enlutada
y con la familia junto
en dolorosa actitud
mientras la luz de los cirios
alumbraba el ataúd
y las coronas de lirios;
que después de la tristura
de los gritos de dolor,
de las frases de amargura,
del llanto desgarrador,
marcó ella misma el momento
en que con la languidez
del luto huyó el pensamiento
del muerto, y el sentimiento...
Seis meses más tarde o diez...
Y hoy, día de muertos, ahora que flota,
en las nieblas grises la melancolía,
en que la llovizna cae, gota a gota,
y con sus tristezas los nervios emboba,
y envuelve en un manto la ciudad sombría,
ella que ha medido la hora y el día
en que a cada casa, lúgubre y vacía,
tras del luto breve volvió la alegría;
ella que ha marcado la hora del baile
en que al año justo, un vestido aéreo
estrena la niña, cuya madre duerme
olvidada y sola en el cementerio,
suena indiferente a la voz de fraile
del esquilón grave y a su canto serio;
ella que ha medido la hora precisa,
en que a cada boca, que el dolor sellaba,
como por encanto volvió la sonrisa,
esa precursora de la carcajada;
ella que ha marcado la hora en que el viudo
habló de suicidio y pidió el arsénico,
cuando aún en la alcoba, recién perfumada,
flotaba el aroma del ácido fénico
y ha marcado luego la hora en que, mudo
por las emociones con que el goce agobia,
para que lo unieran con sagrado nudo,
a la misma iglesia fue con otra novia;
¡ella no comprende nada del misterio
de aquellas quejumbres que pueblan el aire,
y lo ve en la vida todo jocoserio
y sigue marcando con el mismo modo
el mismo entusiasmo y el mismo desgaire
la huída del tiempo que lo borra todo!
y eso es lo angustioso y lo incierto
que flota en el sonido,
¡esa es la nota irónica que vibra en el concierto
que alzan los bronces al tocar a muerto
por todos los que han sido!

Esa es la voz fina y sutil,
de vibraciones de cristal,
que con acento juvenil
indiferente al bien y al mal,
mide lo mismo la hora vil,
que la sublime o la fatal
y resuena en las alturas,
melancólicas y oscuras,
sin tener en su tañido
claro, rítmico y sonoro,
los acentos dejativos
y tristísimos e inciertos
de aquel misterioso coro,
con que ruegan las campanas, las campanas,
las campanas plañideras
que les hablan a los vivos
de los muertos!  “

 



La Conmemoración de los Fieles Difuntos, popularmente llamada Día de Muertos o Día de los Fieles Difuntos, es una celebración cristiana que tiene lugar el día 2 de noviembre, cuyo objetivo es orar por aquellos fieles que han acabado su vida terrena y que se encuentran aún en estado de purificación en el Purgatorio.

La práctica de orar por los difuntos es sumamente antigua. El libro 2° de los Macabeos en el Antiguo Testamento dice:

"Mandó Juan Macabeo ofrecer sacrificios por los muertos, para que quedaran libres de sus pecados" (2Mac. 12, 46);

y siguiendo esta tradición, en los primeros días de la Cristiandad se escribían los nombres de los hermanos que habían partido en la díptica, que es un conjunto formado por dos tablas plegables, con forma de libro, en las que la Iglesia primitiva acostumbraba a anotar en dos listas pareadas los nombres de los vivos y los muertos por quienes se había de orar.

En el siglo VI los benedictinos tenían la costumbre de orar por los difuntos al día siguiente de Pentecostés. En tiempos de san Isidoro († 636) en España había una celebración parecida el sábado anterior al sexagésimo día antes del Domingo de Pascua (Domingo segundo de los tres que se contaban antes de la Cuaresma) o antes de Pentecostés.

En Alemania cerca del año 980, según el testimonio de Widukind, abad de la Corvey, hubo una ceremonia consagrada a la oración de los difuntos el día 1 de noviembre, fecha aceptada y bendecida por la Iglesia.

San Odilón u Odilo en el 980, abad del Monasterio de Cluny, en el sur de Francia, añadió la celebración del 2 de noviembre como fiesta para orar por las almas de los fieles que habían fallecido, por lo que fue llamada "Conmemoración de los Fieles Difuntos". De allí se extendió a otras congregaciones de benedictinos y entre los cartujos; la Diócesis de Lieja la adoptó cerca del año 1000, en Milán se adoptó el siglo XII, hasta ser aceptado el 2 de noviembre, como fecha en que la Iglesia celebraría esta fiesta.



Celebración litúrgica

En la Iglesia Católica

En la Iglesia Católica, para esta celebración se recita el Oficio de Difuntos y las Misas son de Réquiem, excepto cuando el 2 de noviembre cae en domingo, pues no se puede celebrar misa de exequias o de difuntos en domingo, razón por la que los cristianos orientales celebran esta fiesta en sábado, aunque puede pasarse al 3 de noviembre.

En España, Portugal y América es tradición que los sacerdotes celebren tres misas ese día. Una concesión parecida se solicitó para todo el mundo al Papa León XIII, pero aunque no la concedió, sí ordenó un Réquiem especial en 1888.

En las Iglesias Ortodoxas

Entre los cristianos orientales hay varios días dedicados a la oración por los difuntos, muchos de ellos caen en sábado, durante el tiempo de la Cuaresma o Pascua. En el rito de la Iglesia Ortodoxa Griega, esta fiesta se celebra en la Víspera de la Sexagésima, o en la Víspera de Pentecostés. Mientras que la Iglesia Armenia, celebra la "Pascua de los difuntos" al día siguiente de Pascua de Resurrección.

En la Iglesia Serbia hay también una Conmemoración de los difuntos, celebrada el sábado siguiente a la fiesta de la Concepción de san Juan Bautista (23 de septiembre).

En el Protestantismo

Durante la Reforma protestante, la celebración de los Fieles Difuntos fue fusionada con la de Todos los Santos por la Iglesia Anglicana, aunque fue renovada por ciertas Iglesias conectadas con el Movimiento de Oxford en el siglo XIX.

Entre algunos protestantes no anglicanos la tradición ha sido mantenida tenazmente. A pesar de la influencia de Lutero, que abolió esta celebración en Sajonia y de las penas eclesiásticas luteranas, sobrevive esta celebración en la Europa protestante.

Otras Iglesias protestantes, como las evangélicas o los testigos de Jehová, no celebran alguna fiesta análoga en memoria de los difuntos.

Tradiciones del Día de los Fieles Difuntos

La tradición de asistir al cementerio para rezar por las almas de quienes ya abandonaron este mundo, está acompañada de un profundo sentimiento de devoción, donde se tiene la convicción de que el ser querido que se marchó pasará a una mejor vida, etc., sin ningún tipo de dolencia, como sucede con los seres terrenales.

En Francia, la gente de todos los rangos y credos decora los sepulcros de sus muertos en el Jour des morts.

En México esta celebración se combinó con elementos indígenas y del sincretismo resultó una original celebración en el Día de Muertos, distinta de las otras naciones católicas.

En las zonas andinas de suramérica, especialmente en Ecuador, Perú y Bolivia, la costumbre es preparar e intercambiar entre familiares y amigos las guaguas de pan para consumir con la chicha morada que en algunas áreas rurales son también ofrendas principales en los cementerios.

Estas tradiciones del Día de los Fieles Difuntos no son más que una cristianización de antiguos ritos paganos, como los que los antiguos celtas celebraban, de la que derivó el Halloween, tradición que sigue siendo mantenida en los países anglosajones; mientras que la celebración religiosa no lo es.

HALLOWEEN

La palabra “Halloween” es una contracción de la expresión inglesa “All Hallow’s Eve”. Literalmente, significa “Víspera de Todos los Santos”.

¿Cuáles son los orígenes de Halloween?

El verdadero origen de esta fiesta anglosajona es milenario y de variada procedencia. Halloween tiene una raíz céltica y otra romana. Los romanos dedicaban la fiesta denominada Feralia al descanso y la paz de los muertos, haciendo sacrificios y elevando diversas plegarias a sus dioses paganos.

También los romanos dedicaban una festividad a Pomona, la diosa de las cosechas y los frutos, cuyo símbolo es una manzana -obsérvese que uno de los juegos tradicionales del Halloween es el juego de morder la manzana.

Pero con anterioridad, ya los pueblos celtas de Irlanda, Gales, Escocia y norte de Francia, celebraban la festividad llamada Samhain. Samhain o La Samon era un festival que ocurría entre finales de octubre y principios de noviembre, un rito en que se celebraba el final de la temporada de las cosechas y el comienzo del invierno.

Los druidas, auténticos sacerdotes o chamanes célticos, creían que en una determinada noche, la del 31 de octubre, las brujas gozaban de mayor vitalidad, a los propios druidas se les concedía el don de adivinar el futuro, los límites entre el mundo de los vivos y el mundo de los muertos desaparecían completamente, e incluso, que los fantasmas de los muertos venían del otro mundo a llevarse consigo a los vivos. Por eso, en la noche de Samhain los druidas preparaban enormes fogatas y hacían conjuros, intentando ahuyentar a los malos espíritus, y la gente dejaba dulces o comida a la puerta de sus casas, en la superstición de que los difuntos, a quienes las leyendas les atribuían la autoría de las más crueles atrocidades, se irían contentos y les dejarían en paz.

En aquellas gentes, para las que cualquier hecho de la naturaleza era poco menos que profético, la noche de Samhain abría el largo y crudo invierno por el que vagaban perdidos los fantasmas de los muertos del último año en busca de cuerpos que poseer para transitar al otro mundo, hasta la llegada de la primavera cuando los días son más largos y las tinieblas menguan.

Cuando el Cristianismo llega a los pueblos célticos, la tradición del Samhain no desaparece, pese a los esfuerzos realizados por la Iglesia Católica para eliminar supersticiones paganas que pudieran entroncar con el satanismo o culto al diablo. Sin embargo la fiesta del Samhain sufre alguna transformación. En el calendario gregoriano, el 1 de noviembre pasó a ser el día de Todos los Santos; el Samhain, la víspera de Todos los Santos, pasó a denominarse All-hallows Eve y, actualmente, por contracción de la expresión, Halloween; y por su parte, el Día de los Todos los Difuntos o Día de Todas las Almas pasó a ser el 2 de noviembre. Las tres celebraciones juntas, “Eve of All Saints”, “Day of All Saints”, and “Day of All Souls”, se denominan en la tradición irlandesa Hallowmas.

A mediados del siglo XVIII, los emigrantes irlandeses empiezan a llegar a América. Con ellos llegan su cultura, su folclore, sus tradiciones, su Halloween. En un primer momento Halloween sufre una fuerte represión por parte de las autoridades de Nueva Inglaterra, de arraigada tradición luterana. Pero a finales del siglo XIX, los Estados Unidos reciben una nueva oleada de inmigrantes de origen céltico. La fiesta de Halloween, en América, se mezcla con otras creencias indias y en la secuela colonial, el Halloween incluye entre sus tradiciones el contar historias de fantasmas y la realización de travesuras, bromas o los bailes tradicionales. La gente comienza a confeccionar disfraces  o trajes para Halloween .


Así, en Estados Unidos, Halloween, evoluciona y se desentiende de la tradición cristiana. Halloween se convierte en una noche con aura de débil misterio, brujas, fantasmas, duendes, espíritus, pero sin que se pierda el ánimo festivo y el buen humor. Una noche de dulces, bromas, disfraces y películas de terror, perdidos ya los miedos atávicos de los viejos ancestros irlandeses.

La tradición de "disfrazarse" y de elaborar los famosos “Halloween costumes” en la noche de Halloween es relativamente reciente. Hoy día, en la noche de Halloween, pandillas de muchachos disfrazados recorren las calles con sus calabazas hechas faroles y asaltan las casas de sus vecinos con el unánime grito "trick or treat".

Pero en ESPAÑA:

El más famoso y popular drama español, Don Juan Tenorio, ha vuelto a los escenarios de algunos teatros españoles. Esta obra, de la más pura estética romántica, nos recrea en el recuerdo de una tipología de individuos, que aunque trasnochada y en desuso, todavía su esencia anida en el alma de bastantes de nuestros contemporáneos.

Don Juan era un tipo simpático, que caía bien a mucha gente. Gozaba de un verbo fácil e ingenioso, que utilizaba tanto para embaucar a las damas como para engañar a cualquier circunspecto y sesudo preboste. Su apostura y gallardía se traslucían a través de unos modales altaneros y con frecuencia desafiantes, aunque también sabía mostrarse delicado y zalamero cuando la ocasión lo demandaba. De profesión vividor y aventurero, se ganaba el sustento como soldado de fortuna en los Tercios españoles, y cuando no estaba de servicio engordaba su hacienda como tahúr del naipe y porfiador en cualquier clase de trapisonda; eso sí, se ufanaba de su elevado sentido del honor y de servir con lealtad al Rey.

Don Juan se tenía por muy hombre, y ese criterio era común en la época en la que se desarrolla El burlador de Sevilla, trama que escribiera Tirso de Molina alrededor de 1630, inspirada en una leyenda medieval. Sin embargo, nuestra sociedad no le reconoce como tal, es más, afortunadamente prevalece el entendimiento de que Don Juan responde al perfil de un canalla genuino, que se vale de sus naturales dones para satisfacer sus insaciables apetitos.

En todas las interpretaciones, versiones o variaciones que sobre la obra de Tirso se realizaron posteriormente, el personaje de Don Juan se desenvuelve -como no podía ser de otra manera- en un ambiente de libertinaje y escándalo: el Don Juan o el convidado de piedra (1665), de Molière; la ópera Don Giovanni (1787), de Mozart; en pleno romanticismo Lord Byron compuso el poema Don Juan y Prosper de Mérimée escribió Las ánimas del Purgatorio.

En el celebérrimo texto de José Zorrilla, Don Juan Tenorio (1844), Don Juan es descrito como un hombre rebelde y diabólico. Simboliza la libertad individual frente a las leyes sociales. Pero la peculiaridad del drama de Zorrilla es que Don Juan encuentra finalmente su salvación en el amor de Doña Inés, cuando le pide perdón. Este acto permite una conciliación entre la religión y la imagen romántica del héroe seductor y arrogante.

He aquí la solución redentorista que el autor de la obra urdió para un personaje despreciable, que durante toda su vida avasalló a personas y haciendas y que se pavoneaba de su leyenda: “... y en todas partes dejé / memoria amarga de mí.” El desenlace de esta tragedia se produce en un cementerio, justamente en el panteón familiar de los Ulloa donde están enterrados los cuerpos de Don Gonzalo, padre de Doña Inés, y la propia doncella, muerta de desamor tras la huída de su amante homicida.

Ciento sesenta años después del estreno del Don Juan Tenorio, continua representándose este drama romántico. Es cierto que cada año languidece más el interés del público por la obra de Zorrilla, entre otras cosas porque el personaje de Don Juan interesa cada vez menos, y porque los valores morales vigentes cada vez están más lejos -diríamos que a años luz- de los que se expresan en esta tragedia (afortunadamente).

En cualquier caso, un año más en estas fechas se sigue representando el Don Juan Tenorio. También continúa la costumbre de visitar los cementerios para honrar la memoria de nuestros difuntos. Aunque el caso es que en la actualidad el Día de Difuntos está totalmente confundido con la Festividad de Todos los Santos, que es el primero de Noviembre; quizá sea porque el día 1 es festivo y el 2 no lo es.









 

 

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Literatura Infantil para Halloween

 

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Halloween para los más pequeños

 

GERONIMO STILTON 29: EL EXTRAÑO CASO DE LA NOCHE DE HALLOWEEN
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7.95€

 

 

 

 

LOS FLOOD 1:¡ QUE VECINOS !
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11.95€

 

 

 

 

ESCUELA DE FANTASMAS
ROBERTS, DAVID
17.95€

 

 

 

LOS FLOOD 2: EN EL COLEGIO
THOMPSON, COLIN P
11.95€

 

 

 

GERONIMO STILTON: HALLOWEEN...¡QUÉ MIEDO!.
VV.AA.
7.95€

 

 

 



El maravilloso universo de Victoria Francés

FAVOLE Nº 1: LAGRIMAS DE PIEDRA
FRANCES, VICTORIA
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Chicas al borde de la muerte, lánguidas imágenes que salen de detrás de una lápida... Victoria Francés es toda una artista revelación en nuestro país, que demuestra que de las almas más sensibles surgen siempre obras de arte.


FAVOLE 2: LIBERAME (2ª ED.),
FRANCES, VICTORIA
16.00€

 

De nuevo, preciosas ilustraciones se fundirán a la perfección con la belleza de la prosa más poética para conmover a las almas más sensibles. Caminando entre vampiros, brujas y espectros, Favole nos llevará a través de oscuros y oníricos parajes para continuar la búsqueda de su amado Ezequiel.


FAVOLE 3: GELIDA LUZ,
FRANCES, VICTORIA
16.00€

 

Un paseo entre vampiros, brujas y espectros que nos acercará a las tinieblas de los bosques y a la oscuridad de los castillos, gracias a un fantástico relato acompañado de imágenes llenas de melancolía y romanticismo.




LITERATURA PARA EL MES DE NOVIEMBRE

 

 

 

 

Literatura para Halloween

 

 

DESPERTAR,
SMITH, L.J.
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Stefan Salvatore, el nuevo alumno de Fell's Church, arrastra con él un misterioso pasado y también a alguien que sólo desea venganza, su hermano Damon: son más que hermanos de sangre y su odio excede las barreras del tiempo… Ahora tratan de reproducir un mortífero triangulo amoroso que tiene en su centro a Elena, la chica más popular del instituto.


MARCADA: UNA NOVELA DE LA CAS.A DE LA NOCHE
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16.95€

 

 

Después de ser «marcada», la joven Zoey se une a La Casa de la Noche, una escuela donde se entrenará para convertirse en un vampiro adulto. Eso, si consigue superar el Cambio; y no todos los marcados lo logran.





CONFLICTO (CRONICAS VAMPIRICAS
SMITH, L.J.
14.96€

 

Stefan Salvatore, el principal sospechoso del asesinato del profesor de Historia, ha desaparecido. Elena está convencida de que no ha sido él pero para probar su inocencia, primero debe encontrarle… Y eso no va a ser fácil si antes no descubre quién se ha apoderado de su diario y lo utiliza para atormentarla; o cómo frenar a Damon, el hermano de Stefan, que la persigue y tiene amenazados a sus seres queridos.


 

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EL NECRONOMICON
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El Necronomicón es un volumen blasfemo de conocimiento prohibido escrito por el árabe loco, Abdul Alhazred. Incluso hoy, a pesar de las tentativas por destruir todas las copias en cualquier idioma a lo largo de los siglos, aún existen algunos ejemplares, escondidos.
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Sus relatos expresan la soledad y la pequeñez de la condición humana en un universo infinito y amoral, azaroso y hostil, carente de significado y angustiosamente ajeno a nuestras preocupaciones y cavilaciones. En el universo lovecraftiano siempre hay una presencia amenazadora, pero no se sabe bien qué es.
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Los relatos más clásicos de Terror

 

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BUSCANDO A DRACULA
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EL MONJE
LEWIS, MATTHEW GREGORY
15.00€

 

 

UNA HABITANTE DE CARCOSA

Y OTRAS HISTORIAS DE TERROR

BIERCE, AMBROSE

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Plan LyB

IES Martínez Montañés

Octubre 2008

Coordinadora: Maribel Gallardo

 

 
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